Patrón en el Mediterráneo, de puerto en puerto
Años viviendo a bordo, leyendo el viento, eligiendo un rumbo antes que otro.
Bruno pasó parte de su vida en el agua, en el Mediterráneo. De puerto en puerto, de Corinto a Suez, bordeando las islas griegas. Aún recuerda Tilos, esa pequeña isla que funciona al cien por cien con energía verde, prueba de que vivir con sobriedad puede ser hermoso.
Un patrón no manda sobre el mar. Lo escucha. Hace mucho con poco: una carta, una brújula, atención. Ese es el espíritu que Bruno conservó para todo lo demás: dar un rumbo claro, corregir sobre la marcha, mantener la sencillez. El barco no es un adorno. Es su manera de pensar.